GRUPOS DE PREPARACIÓN

 

 GRUPOS DE PREPARACIÓN

 

Sábado
20-11-2010. Eucaristía solemnidad de Cristo Rey

NO HAY EUCARISTÍA

 

 

Martes 23-11-2010.
Celebración del Salmo 15

Cristóbal                   Fernando                    Sebastián                   José I.

Genoveva                  Ana B.                         Rafaela                      Mª Carmen G.

Manolo                      Juan de Dios              José Luis                    Oscar


José                     Carmen A.                  Ana Mª                       Esther

Marivi                       Emilio                         Torcuato                    Miguel

Maria                        Virginia                       Cristina                     Carmen M.

                                   Berta                           Amparo

 

Sábado
27-11-2010. Eucaristía 1º Domingo de Adviento

Equipo: Miguel, Carmen M., Juan de Dios, Carmen A.,
Torcuato, Amparo

 

Martes
30-11-2010. Celebración en las casas de Garantes

(El día es aproximado, puede modificarse la fecha, para
que el grupo pueda estar al completo)

 

Sábado
4-12-2010. Eucaristía 2º Domingo de Adviento

Equipo: Oscar, Esther, José, Mª Carmen, Miguel, Carmen M.

 

Martes 7-12-2010. Vigilia Eucaristía de la Inmaculada Concepción.

Equipo: Responsables de la
1ª y 2ª Comunidad

 

Sábado 11-12-2010. Limpieza parroquial

Equipo: Oscar, Esther,
Manolo, Mª José, Miguel, Carmen M.

 

Sábado
11-12-2010. Eucaristía 3º Domingo de Adviento

Equipo: 2ª Comunidad

Domingo 12-12-2010. Convivencia mensual

Laúdes a las 11.00 horas en
la Parroquia

 

Martes 14-11-2010.
Celebración del Salmo 16

Cristóbal                   Fernando                    Sebastián                   José I.

Genoveva                  Ana B.                         Rafaela                      Mª Carmen G.

José
Luis                   Oscar                           Manolo                      Marivi

Ana
                      Esther                          Mª José                     Berta

Miguel                       Torcuato                     Emilio                        Juan de Dios

Carmen  M.              Cristina                       Virginia                     Carmen A.

                                   Maria                                                            
Amparo                   

 

Sábado
18-12-2010. Eucaristía 4º Domingo de Adviento

Equipo: 2ª Comunidad

 

Martes 21-12-2010.
Palabra:”Maria Madre de la Iglesia”

Equipo:  Juan de
D., Carmen A., Amparo, Torcuato, José Luis, Ana Mª

 

Sábado 25-12-2010. Eucaristía del día de Navidad (Misa de 12 h.)

Equipo: Cristóbal, Genoveva, Emilio, Virginia, Maria,
Amparo

 

Viernes 31-12-2010. Eucaristía fin de año (Eucaristía de 23 h.)

Pendiente de buscar presbítero (grupo de preparación
voluntario)

 

Sábado
8-1-2011. Eucaristía Bautismo de Jesús

Equipo: Manolo, Mª José, José, Mª Carmen, Fernando, Ana
B.

 

Martes
11-1-2011. Celebración en las casas de Garantes

(El día es aproximado, puede modificarse la fecha, para
que el grupo pueda estar al completo)

 

Sábado
15-1-2011 Eucaristía 2º Domingo del tiempo ordinario

Equipo: 2ª Comunidad

 

Martes 18-1-2011.
Celebración del Salmo 17

Manolo                   Fernando                    Sebastián                   Miguel


José                   Ana B.                         Rafaela                      Carmen M.

José
Luis                 Berta                           Cristóbal                   Oscar

Ana
                   Marivi                         Genoveva                   Esther

José                         Emilio                          Maria                        Juan de Dios


Carmen            Virginia                       Torcuato                    Carmen A.

                                                                    
Cristina                     
Amparo                  

 

Domingo
23-1-2011 Eucaristía 3º Domingo del T. Ord. (Misa de 12 H.)

Equipo: Oscar, Esther, Juan de D., Carmen A., José Luis, Ana Mª

 

Martes 25-12-2011.
Palabra:”Maria Nueva Eva”

Equipo:  Sebastián,
Rafaela, Torcuato, Berta, Miguel, Carmen M.

 

Sábado
29-1-2011 Eucaristía 4º Domingo del tiempo ordinario

Equipo: Emilio, Virginia, Manolo, Mª José, Berta, Maria 

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GRUPOS DE GARANTES

1ª COMUNIDAD NEOCATECUMENAL DE LA MARE DE DEU DEL MONT CARMEL

 

FERNANDO GUILLEN (GARANTE),   ANA BONILLA

MANOLO SALMERON,   Mª JOSE MORALES

JOSE LUIS GARCIA,   ANA Mª ALVAREZ

MARIA HERRERA

 

MIGUEL MUÑOZ (GARANTE),   CARMEN NEZCUA

TORCUATO ADAN,   CRISTINA SOLA

OSCAR DONCEL,   ESTHER MEDINA

BERTA BRAZ

 

JOSE IÑIGUEZ (GARANTE),   Mª CARMEN GOMEZ

SEBASTIAN MEDINA,   RAFAELA SANABRIA

CARLOS CARRASCO,   Mª JESUS GOMEZ

MARIVI PEREZ

 

CRISTOBAL CARRASCO (GARANTE),   GENOVEVA ALVAREZ    

EMILIO GARCIA-MORENO,  VIRGINIA MEDINA

JUAN DE DIOS IBAÑEZ, CARMEN ABAD

AMPARO MARTINEZ

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GRUPOS DE LIMPIEZA

 
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CARTA A FELIPE

 

«Porque si creemos que Jesús murió y que resucitó, de la misma manera Dios

 llevará consigo a quienes murieron en Jesús» (1Tes 4 14).

 

«Tu hermano resucitará»

Nuestro entrañable P. Andreu, presbítero y pastor de la Parroquia de la Mare de Déu del Mont Carmel, presidió la Eucaristía por el eterno descanso de nuestro hermano Felipe Rozas, el 5 de abril del Año Santo 2000.

 

«Tu hermano resucitará, …» le dice Jesús a María cuando ella, confundida y dolorida por la muerte de su hermano Lázaro, no entiende que Jesús no haya llegado antes para salvarle: «Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano». En estos días la palabra “hermano” ha resonado desde lo más profundo de mi corazón. Mi hermano Felipe, …  mi hermano en la fe, …  Las lágrimas brotaron de mis ojos y mi corazón palpitó nervioso y angustiado de pensar que mi hermano Felipe se había ido …  Ni siquiera pude despedirme. El Señor se lo llevó deprisa, como el amado que está deseando tener el encuentro con su esposa, como el Padre que desea desde lo más profundo de su corazón encontrarse con su hijo amado. Mi hermano Felipe se ha ido y parece que me quedo sólo…  Su rostro me viene a la memoria y siempre lo veo con su sonrisa en los labios, siempre con su sonrisa…  ¡Cuánta alegría y paz debe estar experimentando junto a nuestro Señor!  Es por eso que, mis lágrimas, brotan con más fuerza. Pues no solo de tristeza, sino de alegría por saber que a mi hermano Felipe se le abrá iluminado el rostro al ver a nuestro Padre, …  Mi Padre está con él y él está con mi Padre, ya forman parte uno del otro y, al mismo tiempo, … nosotros con Él; porque somos un mismo cuerpo, el cuerpo amado de Jesucristo y, aunque no lo vea con mis ojos de la carne, las palabras de nuestro Señor en el evangelio me hacer ver con otros ojos la gracia de la Resurrección. Son estas las palabras que resuenan continuamente en mi mente y en mi corazón: «Tu hermano resucitará».

 

Como aquellas palabras que, pronunciadas precisamente hace 2000 años, el Señor no se las dijo sólo a María, sino a todos aquellos que creemos en su Palabra, a todos los millones de cristianos que las han leído una y otra vez durante todo este tiempo. A Amparo, esposa de Felipe, a Mariano y Loli, sus hijos, también se las dice hoy y ellos reconocen en ellas no sólo el consuelo, sino también la promesa, de que su esposo y padre que compartió toda la vida con ellos, no ha muerto para siempre, sino que resucitará.

 

Este lunes pasado, día 3 de abril, en que se fue mi hermano, celebramos unas vísperas en su nombre. Y el Señor aconteció con fuerza y consoló el corazón de todos los allí presentes. La paz, la serenidad y la fortaleza del don de la fe, se hicieron presentes en aquella asamblea. Los cantos sonaban como de los ángeles, porque había motivos por los que cantar y, «cuando hay motivos por los que cantar —dice el salmista—, el canto atraviesa las paredes, el techo, y llega hasta el cielo; porque no pueden cuatro paredes contener la alabanza a nuestro Señor». En aquella asamblea en la que también estaba Felipe aunque no le veíamos. Y una vez más sentí estar junto a él y que él estaba con nosotros. ¡Cómo no iba a estar con nosotros!  Y ahora más que nunca no faltará a las eucaristías, ni a las palabras, ni a los salmos, ni a las convivencias…  Ahora y, por fin, no tendrá excusas para no “subir”, como decimos aquí en el Carmelo, porque él estará siempre arriba, esperándonos. Porque Dios, que es amor infinito, nos quiere hacer hijos suyos y nos quiere con Él para siempre, porque no es un Dios de muertos, sino de vivos.

 

Creo que no estamos separados de nuestro hermano Felipe, sino más unidos que nunca. Así me siento yo ahora. Más cerca de mi hermano, porque él, ahora, forma parte del mismo Espíritu que nos hace decir ‘Abbá’, Papá. Y lo siento dentro de mi. Ahora cada vez que ore a nuestro Padre celestial sabré que Felipe también me escucha. El Dios al que él ahora ve, confiado en su misericordia, alumbrado por el esplendor de su amor, es nuestro Dios, es nuestro Padre Eterno, que nos acompaña, nos instruye, nos entrega la vida en su Hijo Jesucristo y muere por nosotros.

 

¿Cómo será estar junto al Padre?  Ya aquí podemos experimentar las primicias y es como un auténtico hogar que suplico sea el eterno hogar de mi hermano Felipe, donde también nosotros queremos vivir eternamente. Porque en el día de mi despedida, en que sólo Dios sabe cuando, espero ser juzgado en el amor y pueda también entrar a formar parte de ese Cielo y, descansar en Dios y, allí encontrar a mi hermano Felipe.

 

Creo que, en bellísimas palabras de san Agustín podemos estar seguros de que Felipe, desde donde está, nos dice a nosotros y a su esposa e hijos, a quien tanto quiere: «¡Si conocieras el don de Dios y lo que es el cielo!  Créeme: cuando la muerte venga a romper tus ligaduras como ha roto las mías; cuando un día, que Dios ha fijado y conoce, tu alma venga a este Cielo en que te he precedido, ese día volverás a verme y escucharás mi corazón que te amó y te sigue amando. Volverás a verme, pero transfigurado y feliz.»

 

Allí, Felipe habrá encontrado todo lo que deseaba. Todos sus anhelos de justicia, su sueño de un mundo más unido, la paz, el descanso…  Ya no aporrearás más la chapa de ningún vehículo, ni tendrás que madrugar tanto, ni nos meterás prisa a la hora de preparar la Palabra… El Señor te rescató del domino de la muerte para siempre.

 

A mi hijo Abel (tiene ahora cinco años) le dijimos que te habías ido y él nos dijo: «¡ah! entonces está en el Cielo con la yaya Candila…»; cuando venía del colegio de la mano de su madre y pasaba por delante de tu casa, siempre le decía a sus amiguitos del “cole” con el rostro lleno de alegría: «ahí vive mi amigo Felipe…». Ya no le darás más piruletas de fresa, pero cuando crezca y, si Dios con su eterna misericordia nos concede el don, a mi esposa y a mi de pasarle la fe, llegarán días de tribulación para él y sabrá que podrá confiar en que tú le darás una caja llena de piruletas, de intercesiones, de oraciones por él, que le bendecirás desde lo alto y llorará de alegría de saber que su amigo Felipe está con él para siempre, y dirá, señalándose el corazón: «aquí vive mi amigo Felipe». Pido al Señor que jamás permita que desaparezca de nosotros esta fe y esta esperanza.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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CARTA DE MIGUEL AL SEÑOR

 

Jesús, una vez yo te dije que sí…, me habías pedido una respuesta

(tú siempre pides una respuesta): si quería ser sacerdote, si quería

celebrar contigo.

  Sólo Tú sabes cuánto me costaba: yo quería una vida cómoda, yo

soñaba con todo aquello que sueñan los otros: con gloria, dinero,

bienestar, tranquilidad…y has llegado Tú ¡arruinando mis planes!

Porque cuando Tú entras en una vida  arruinas todos los cálculos,

todas las perspectivas. ¡Ya! ¡tranquilidad!, Tú me pedías todo:

¡o todo o nada!, pedías el sacrificio de mi vida por los demás,

querías que me olvidase de mi mismo para ofrecerme a los hombres,

mis hermanos.

¡Lo pensé y lo volví a pensar!, pero al final dije que sí…

Un extraño fuego devoraba mis entrañas, tu amor me quemaba

y quería pagarte con amor: ahora estaba convencido que devía ser

sacerdote.

Mi corazón no se saciaba nunca: tenía sed de Ti, una tremenda

sed de Ti.  Mi vida joven y fresca, llena de fuerza y de entusiasmo,

la ponía a tu disposición, a disposición del Amor.

Ahora soñaba con ideales muy distintos; ya no me interesaba

mi egoísmo, ya no me interesaba “mi” paz, deseaba ardientemente

tu paz, una paz que se hace con la guerra del Amor, del sacrificio,

del ofrecimiento…

   Yo sabía bien que había muchos que no entendían, es mas se reían,                                             

se burlaban… y hasta odiaban al sacerdote, lo consideraban un loco

con ganas de desperdiciar la vida, ¡ la hermosa vida ¡.

  Así es: la luz ciega a quien está acostumbrado a la oscuridad, a las sombras…

   ¡ Oh, sí ¡ estaba dispuesto a todo, ¡a todo!.

  Ahora comprendía no tener felicidad si no en Ti.  La felicidad no se vende en la farmacia o en el mercado.  ¡Cómo deseaba ser felíz!.

   Y has llegado un día…un día en el cual he aprendido a morír…

   Tú, Jesús, me has hecho una visita.  Sabías que quería ofrecerme a Ti y me has tomado.

   Sabías que estaba dispuesto a todo, un todo que, sin embargo, no coincidía con mi proyecto…

Yo quería correr, apresurarme, hacer, pero Tú has frenado mis piernas; yo quería bendecír, consagrar el pan y el vino, pero Tú has clavado mis manos; yo quería sacudír a la gente con mi palabra, transmitír tu vida a los hombres, a las mujeres, a los niños, pero Tú has reducido mi existencia al silencio…

   Exactamente así, Señor.

  ¡Qué iluso era!.  Para mí lo importante era hacer, no lograba comprender que debía limitarme únicamente a hacer tu voluntad si quiero tener éxito, incluso si me pides…ser paralítico…

   ¿Qué quieres, Señor?, estoy sumergido, como todos, en este mundo mecánico y triste donde sólo importa producír.

   Señor, te pido por el mundo, por esos, ¡pobrecillos!, que cambian el amor por la pornografía, mientras Tú eres escupido en la cara; te pido por cuantos buscan la felicidad en el vicio, en las borracheras, en la droga, mientras Tú bebes el cáliz más amargo de hiel y de vinagre; te pido por aquellos que desean llegar a la paz con la revolución, la amenaza, el asesinato, la destrucción; te pido por aquellos que dicen defender la vida matando a los niños, a los ancianos, a los enfermos…

   ¡He aquí, Dios mío, he aquí mi vida!, la pongo enteramente sobre el altar del sacrificio.

   Estoy dispuesto a sufrír mi Getsemaní contigo.  Estoy dispuesto a guardar silencio contigo en la Cruz.  Estoy dispuesto a beber, hasta la última gota, la amargura de este cáliz que me ofreces en tu Amor y en tu Bondad.

   Estoy dispuesto a apagarme por Ti en esta agonía terrible…

   Un día te dije que sí…, que habría de amarte hasta el fondo, y ahora, incluso en este martirio, no me arrepiento de amarte así, quiero ser fiel a mi promesa.

   Sé que no puedo darte otra cosa que este pobre lecho que no me dá nunca un respiro, pero estoy contento porque es Tú Voluntad.

   A veces me siento morír…, a veces creo enloquecer, ¡tan grande es el dolor!…; sin embargo, yo te amo y repito, cien veces, aquél “sí”, un “sí” que me hace mucho daño.  Jesús, Tú bien lo sabes…, también a tu Madre la ha hecho sufrír terriblemente el “sí” que dio al Angel.  También a Ella le “arruinaste” sus planes…, había decidido permanecer virgen, y llegas Tú con propuestas que desbarataban su vida.

   Pero después…¡cómo la has recompensado!, no sólo no arruinaste su virginidad, sino que la sublimaste junto a la maternidad.

   ¡Qué bueno eres, Señor!.  Yo, por mi parte, no tengo nada que perder: cuando tengo lo tengo porque Tú me lo has regalado.

   Sólo tengo motivos para darte siempre gracias.

   Jesús, mis angustias, mi martirio, mi pobreza, todo te ofrezco por los jóvenes que te buscan a Ti, por los jóvenes que quieren ser sacerdotes, por los jóvenes que tienen un ideal noble y santo, por los jóvenes víctimas de este mundo egoísta y superficial.

   Señor, te ofrezco mi fé por todos los muchachos y muchachas que no saben confiar en Ti, que te ignoran, que tienen miedo de amarte.

   Te pido, Señor, por todos los jóvenes que tienen sed del verdadero Amor, y sufren porque, tal vez, no logran descubrirlo.

   Señor, te pido por todos aquellos que tienen un corazón generoso pero transpasado por alguna espina…, por todos aquellos que se empeñan en amar siempre, no los abandones, son tus amigos.

   Te pido por todos los muchachos y muchachas que sientan la necesidad de Ti, como yo: Señor dales a todos la misma certeza que me das a mí sabiendo que Tú me amas.

   Jesús, yo te siento cercano, siento que estás conmigo momento tras momento, siento que cuidas de mí.

   Te doy gracias, Dios mío, por todo aquello que me das, acepto todo cuanto venga de Ti, porque sé que sólo aceptando Tu Voluntad puedo ser felíz, sólo Tú Voluntad, alegría o llanto, dá un sentido a mi vida.

   Señor, perdóname, porque muchas veces comienzo a razonar y me alejo de Ti.  Tú tienes necesidad de ser amado, no razonado.

   Señor, si en este calvario comienzo a razonar, no te amaré nunca.

   Jesús, una vez te dije que sí, y ahora, en medio de estos tormentos, no me arrepiento de amarte de esta forma.

   Señor, un día Tú convertirás a este pobre gusano en una mariposa hemosísima…

   ¡Oh Dios! éste es mi “AMEN”, mi ESPERANZA.

                        

                                                                      MIGUEL

  

 

 

 

 

 

 

 

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ENVÍO DE MANOLO Y MARÍA JOSÉ

 

SAN AGUSTÍN COMENTA EL EVANGELIO

 

Jn 8 1–11: Sólo quedaron dos allí: la miserable y la Misericordia

 

Considerad ahora cómo pusieron a prueba su mansedumbre los enemigos del Señor. Los escribas y fariseos le presentan una mujer sorprendida en adulterio, la colocan en el medio y le dicen: Maestro, esta mujer acaba de ser sorprendida en adulterio. Moisés, en su ley, nos manda apedrear esta clase de mujeres; tú ¿qué dices? Palabras que decían tentándole con el fin de poderle acusar (Jn 8 3–6). Mas ¿de qué podían acusarle? ¿Le habían sorprendido a él en algún crimen o se ponía de algún modo aquella mujer en relación con él? ¿Qué significan pues, las palabras: Tentándole para tener de qué acusarle? Aquí se ve, hermanos, cómo descuella la admirable mansedumbre del Señor. Se dieron cuenta de que era dulce y manso en extremo, ya que estaba predicho de él: Ciñe tu espada al muslo, ¡oh poderosísimo!  Avanza, camina felizmente y reina con tu belleza y hermosura en atención a tu verdad, mansedumbre y justicia (Sal 44 4–5). Él nos trajo la verdad como maestro, la mansedumbre como libertador y la justicia como juez. Por eso el profeta predijo que reinaría en el Espíritu Santo (Is 11). Cuando hablaba se reconocía la verdad; cuando no reaccionaba a los ataques de los enemigos, se elogiaba su mansedumbre.

 

Sus enemigos se consumían de odio y envidia por ambas cosas, por su verdad y su mansedumbre, y quisieron echarle un lazo en la tercera, es decir, en su justicia. ¿Cómo?  La ley ordenaba lapidar a las adúlteras; la ley que no podía ordenar injusticia alguna. Si él decía algo distinto de lo ordenado por la ley, se le debería considerar injusto. Cuchicheaban ellos entre sí: Se le considera amigo de la verdad y parece lleno de mansedumbre; debemos de tenderle una trampa respecto a la justicia; presentémosle una mujer sorprendida en adulterio y recordémosle lo que está mandado en la ley al respecto. Si ordena que sea lapidada, habrá perdido su mansedumbre, y si juzga que se la debe absolver, no salvará la justicia. Para no perder su mansedumbre, decían, por la que se ha hecho tan amable para el pueblo, dirá indudablemente que debe ser absuelta. Ésta será la ocasión de acusarle y declararle reo como trasgresor de la ley, objetándole: «Tú eres enemigo de la ley; sentencias contra Moisés; más aún, contra quien dio la ley; eres reo de muerte y has de ser apedreado con ella».

 

¡Qué palabras y razonamientos tan adecuados para encender más la pasión de la envidia y avivar aún más el fuego de la acusación y para exigir con insistencia la condenación!  Y todo esto, ¿contra quién?  La perversidad contra la rectitud, la falsedad contra la verdad, el corazón pervertido contra el corazón recto y la necedad contra la sabiduría. ¿Cuándo iban a preparar lazos en que no cayeran antes ellos?  Mirad como la respuesta del Señor deja a salvo la justicia sin detrimento de su mansedumbre. No cayó prendido aquel a quien se tendía el lazo, sino quienes lo tendían: es que no creían en quien podía librarlos de los lazos.

 

¿Qué respuesta dio, pues, el Señor Jesús?  ¿Cuál fue la respuesta de la verdad?  ¿Cuál la de la sabiduría?  ¿Cuál la de la justicia en persona a la que iba dirigida la trampa?  La respuesta no fue: «No se la lapide», para no dar la impresión de que actuaba contra la ley; tampoco esta otra: «Sea lapidada», pues no había venido a perder lo que había hallado, sino a buscar lo que se había perdido (Lc 10 10). ¿Qué respondió?  Observad qué respuesta saturada de justicia, de mansedumbre y de verdad: El que de vosotros esté sin pecado, arroje el primero la piedra contra ella (Jn 8 7).

 

¡Contestación digna de la sabiduría! ¡Cómo les hizo entrar dentro de sí mismos! Dedicados a calumniar continuamente a los demás, no se examinaban a sí mismos; clavaban los ojos en la adúltera, pero no en sí mismos. Siendo personalmente transgresores de la ley, querían que se cumpliese, en base a toda clase de argucias, no según las exigencias de la verdad, como sería condenar el adulterio en nombre de la propia castidad. Acabáis de oír, judíos, fariseos y doctores de la ley, acabáis de oírle como cumplidor de la ley, pero aún no habéis advertido que es el dador de la misma. ¿Qué quiere darnos a entender cuando escribe con el dedo en la tierra?  La ley fue escrita con el dedo de Dios, pero en piedra, por la dureza de sus corazones. Ahora el Señor escribía ya en tierra porque quería sacar de ella algún fruto. Lo acabáis de oír. Cúmplase la ley; sea lapidada.

 

Pero, ¿es justo que ejecuten el castigo prescrito por la ley quienes deben ser castigados con ella?  Mire cada uno a sí mismo; entre en su interior y póngase ante el tribunal de su corazón y de su conciencia y se verá obligado a hacer su confesión. Sabe quien es: No hay nadie que conozca la interioridad del hombre, sino el espíritu del hombre que mora en él (1 Cor 2 11). Todo el que dirige la mirada a su interior se descubre pecador. Está claro que es así. Luego, o tenéis que dejarla libre o tenéis que someteros juntamente con ella al peso de la ley. Si la sentencia del Señor hubiese ordenado que no se lapidara a la adúltera, pasaría por injusto. Si ordenaba la lapidación perdería la mansedumbre. La sentencia del justo y manso no podía ser otra: Quien de vosotros esté sin pecado, que arroje el primero la piedra contra ella. Es la justicia la que la sentencia: «Sufra el castigo la pecadora, pero no por manos de pecadores; cúmplase la ley, pero no por manos de sus transgresores». He aquí la sentencia de la justicia. Heridos por ella como por un grueso dardo, se miran a si mismos, se ven reos y salen todos de allí uno detrás de otro (Jn 8 9). Sólo quedan dos allí: la miserable y la Misericordia. Y el Señor, después de haberles clavado en el corazón el dardo de su justicia, no se digna ni siquiera mirar cómo van desapareciendo; aparta de ellos su vista y se pone de nuevo a escribir con el dedo en la tierra (Jn 8 8).

 

Sola aquella mujer e idos todos, levantó sus ojos y los fijó en ella. Ya hemos oído la voz de la justicia. ¡Qué aterrada debió quedar aquella mujer cuando oyó decir al Señor: Quien de vosotros esté sin pecado arroje contra ella el primero la piedra!  Mas ellos se miran a sí mismos y, confesándose reos con su fuga, dejan sola a aquella mujer con su gran pecado en presencia de quien no tenía pecado. Como ella le había oído decir: El que esté sin pecado arroje contra ella el primero la piedra, esperaba que ejecutase el castigo aquel en quien no podía hallarse pecado alguno. Mas el que había alejado de sí a sus enemigos con las palabras de la justicia, clava en ella los ojos de la mansedumbre y le pregunta: ¿Nadie te ha condenado? Nadie, Señor, confiesa ella. Y él: Ni yo mismo te condeno; ni yo mismo, por quien tal vez temiste ser castigada, porque no hallaste en mí pecado alguno. Ni yo mismo te condeno. ¿Qué es esto? ¿Favoreces los pecados?  Es claro que no es verdad. Mira lo que sigue: Vete y no peques más en adelante (Jn 8 10–11). El Señor dio la sentencia de condenación contra el pecado, no contra el hombre. Si fuera favorecedor del pecado, le habría dicho: «Ni yo mismo te condeno, vete y vive como quieras; bien segura puedes estar de mi absolución; peques lo que peques, yo mismo te libraré de las penas, incluidas las del infierno, y de sus verdugos». Pero no fue esta la sentencia.

 

SAN AGUSTÍN COMENTA LA 2ª LECTURA

 

Flp 3 8–14: Sal para sazonar a los prudentes

 

Hemos de examinar la esperanza que a mi modo de ver puede compararse con el huevo. La esperanza aún no ha llegado a su objeto, como el huevo que, aunque ya es algo, aún no es el pollo. Los cuadrúpedos paren hijos; las aves, esperanza de hijos. La esperanza nos induce a menospreciar las cosas presentes y a esperar las futuras, a olvidarnos de lo de atrás y a tender, con el Apóstol, a lo de adelante. Dice así. Una cosa hago: olvidándome de lo de atrás y tendiendo a lo de adelante, sigo corriendo, poniendo los ojos en la meta, hacia la palma de la suprema vocación en Cristo Jesús (Flp 3 13–14). Nada hay tan opuesto a la esperanza como el mirar atrás, es decir, el poner la confianza en las cosas que se deslizan y pasan. Por tanto, la esperanza ha de ponerse en lo que todavía no se nos ha dado, pero se nos dará en algún momento y jamás pasará.

 

Sin embargo, cuando se precipitan sobre el mundo las tentaciones, como la lluvia de azufre sobre Sodoma, ha de temerse la experiencia de la mujer de Lot. Miró atrás y en aquel mismo lugar quedó convertida en sal para sazonar a los prudentes con ejemplo. Así habla el apóstol Pablo de esta esperanza: En esperanza hemos sido salvados. La esperanza que se ve no es esperanza, pues, lo que uno ve, ¿cómo lo espera? Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos (Rom 8 24–25).

 

Lo que uno ve, ¿cómo lo espera?  Aquí tenemos el huevo. Es, sí, un huevo, pero todavía no es pollo. Está envuelto en la cáscara; no se le ve por estar cubierto. Espéresele, por tanto, con paciencia. Désele calor para que brote la vida. Pon atención: tiende hacia lo de adelante, olvídate de lo de atrás; lo que se ve es temporal. No pongamos la mirada, dice, en lo que se ve, sino en lo que no se ve. Las cosas que se ven son temporales, mientras que las que no se ven son eternas (2 Cor 4 18). Alarga, pues, la esperanza hacia lo que no se ve, espera, aguanta. No mires atrás. Protege tu huevo contra el escorpión. Advierte que hiere con la cola que tiene detrás. No destruya el escorpión tu huevo, es decir, no mate este mundo tu esperanza con su veneno, tanto más dañino cuanto más atrás está.

 

¡Cuántas cosas no te dice el mundo! ¡Cuánto no alborota a tu espalda para que mires atrás, es decir, para que pongas tu esperanza en lo presente —aunque no debí emplear esta palabra, porque no es presente lo que nunca permanece—, apartes tu ánimo de lo que Cristo te prometió y aún no dio, pero dará, porque es fiel, y pretendas hallar el descanso en un mundo que ha de perecer!

 

Sermón 105,7.

 

CARTA A MANOLO

 

27 de marzo de 2004

 

En este día, en que mi hermano Manolo es enviado por la Iglesia, todos somos enviados de nuevo, para la gloria de Nuestro Señor.

 

Curiosamente, me tocó preparar la eucaristía junto con mi esposa, Óscar y Esther. Preparamos en casa de éstos. Y, además, me tocó por sorteo de “papelitos” hacer la monición ambiental. Una vez más, el Señor me pone delante este hecho para que sea testigo de la verdad; porque mirando de pensar una monición ambiental di con el comentario de San Agustín sobre el Evangelio y sobre la segunda lectura de San Pablo a los Filipenses. ¡Qué forma más sencilla y tan profunda tiene San Agustín de llegar al corazón!

 

Sirva como regalo este escrito para todos, en especial, para nuestro hermano Manolo, que hoy, es enviado a trabajar. Como quería trabajar San Pablo, no sólo quedándose con la gracia sino corriendo tras Nuestro Señor.

 

Ya leyendo estos comentarios de San Agustín, recordé que, en la preparación de la eucaristía, uno de nosotros comentó que, para él, Dios había clavado un “palo” en el camino del cual no podía volver atrás; una señal fijada en el camino, una señal grabada en su corazón que le recordaba que desde allí ya no podía volver atrás. Una señal que garantizaba su fe que, aunque se fuera perdiendo a lo largo del resto del camino y le hiciera volver sobre sus pasos, se acabaría encontrando con ese “palo” que quedó ahí fijado para siempre y que le servía para volver y seguir caminando hacia la meta y no hacia el principio.

 

Esa señal la tenemos todos nosotros. Una marca del Espíritu Santo que nos ha mostrado el Amor de Dios, que nos garantiza y nos da la esperanza de la resurrección. Yo tuve esa señal en una peregrinación a Polonia y doy gracias a Dios que me lo ha recordado. Volver atrás ¿para qué? ¿qué encontraremos sino lo que ya hemos conocido y no nos ha gustado? ¿acaso estaba allí nuestra felicidad?  No lo estaba y, sin embargo, ¡cuántas veces miramos atrás!  Recemos para no perder la visión, para encontrarnos con la verdad cada día.

 

Manolo es enviado; todos nosotros somos enviados. Enviados para que no miremos atrás, para sembrar la esperanza en el mundo. Porque mirar atrás es mirar las cosas del mundo y, cuanto más atrás, más daño nos hace. Gracias a Dios que nos ha puesto una señal, un “palo”, para que, viéndolo, recordemos que debemos caminar hacia adelante, hacia la esperanza; ansiando en nuestro corazón lo que no se ve a cambio de lo que sí se ve pero que es caduco y nos lleva a la muerte.

 

Somos enviados ¿a dónde y para qué?  Vamos a donde nos envía la Iglesia porque Cristo quiere tener un encuentro personal con alguien y nosotros ponemos nuestro cuerpo para esta misión. Jesucristo no quiere perder lo que vino a encontrar, sino a buscar lo que se había perdido. Busquemos, en nombre del Señor, lo que está perdido, prediquemos, … El Señor no condena aunque puede hacerlo, perdona al hombre y condena el pecado. Nuestro impulso para la predicación nace del perdón de Nuestro Señor, de la experiencia de amor tan grande que nos ha manifestado. ¿Qué diremos pues?  Que hemos sido perdonados, amados, ¡mirad qué maravilla!  Manolo ha sido perdonado, yo he sido perdonado, nuestros hermanos en la fe han sido perdonados. Hemos visto la resurrección; una vida distinta, libre… ¡cómo vamos a callarnos este acontecimiento!  Y el Señor nos dice id y predicad. Y contaremos nuestra vida, nuestra experiencia, nuestra fe…  Manolo contará su vida y sembrará la esperanza en los que quieran escuchar, sembrará a Jesucristo. Nuestra experiencia de fe aumenta nuestra esperanza en esperar lo que todavía no hemos recibido. Y daremos fruto, signos de esperanza para el que no la tiene, para aquel que también, como nosotros, está donde estuvimos… 

 

Así pues, no miremos atrás; no queramos volver a nuestra idolatría, seamos fieles. Salgamos de nuestra casa, de nuestra comodidad, de aquello que nos mata y nos paraliza. Sal fuera, allí está la misión…

 

¡Qué lecturas tan impresionantes leímos en esta eucaristía!  ¡Cómo nos precede el Señor!  No es la primera vez, ni será la última. Ya hemos visto muchas veces, a través de alguna palabra al azar o como en esta eucaristía, cómo el Señor camina delante nuestro, mostrándonos el camino…

 

Hoy estoy contento, feliz. Mucho ha tenido que sufrir Manolo y todos nosotros, pero el Señor no ha venido a perdernos; nos ha buscado, nos ha hallado y nos ha sacado. Manolo dijo que “si”, nosotros dijimos lo mismo; pues bien, ¿a qué esperamos?  Dejemos de mirar atrás, salgamos a anunciar el evangelio.

 

¡Ánimo Manolo!  ¡Ánimo hermano!  ¡Felicidades!

 

Un abrazo y que la paz del Señor esté contigo.

 

JOSE y MARICARMEN.

 

 

 

 

 

 

 

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JUAN PABLO II

 

Son solo unos minutos.

SOLO UN PADRE NUESTRO!!!!

Oración por Juan Pablo II

Nos conmovió profundamente saber que su Santidad el Papa Juan Pablo II ya solicita específicamente que oremos por Él. Seguramente ya sabe que no le queda mucho tiempo entre nosotros. Por otro lado, este e-mail nos pide que lo enviemos a tanta gente como sea posible y que no nos avergoncemos de ello recordándonos una mención que Nuestro Señor hizo a ese respecto.

Obviamente Nuestro Señor no es justiciero y por amor esta dispuesto a perdonarlo todo. Pero no quisiera imaginarme a mi mismo el día de la rendición de cuentas pidiéndole perdón por haberme avergonzado de El.

Quisiera pensar que no es el caso de nosotros, pero siempre ayuda el tenerlo presente, para nunca ir a darle la espalda a Nuestro Señor, ni aun por descuido. En síntesis, no nos olvidemos de rezar mucho por su Santidad; ni tampoco de reenviar este e-mail a todos los que podamos. El Papa Juan Pablo II pidió hace poco mas de tres semanas al rezar el Angelus frente a los peregrinos en la Plaza de San Pedro, que recen por él. Dice que solo se sostiene por la fuerza que le da la oración de los que rezan por él. Ayudemos a este hombre que tantas oraciones ha hecho por nosotros.

Ofrezcamos al menos un Padre Nuestro por él. Por favor envía este e-mail a quien quieras y si quieres. Con este pequeño esfuerzo, en unos días mas millones de seres humanos habremos orado por JUAN PABLO II y habremos logrado también que muchas personas recen a Dios por otras personas. Si no tienes vergüenza de hacerlo, por favor, envía muchos correos.

No nos olvidemos nunca del poder de la oración

 
 
 
 
 
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DOMUS GALILEAE

 

«Domus Galilalae», en el Monte de las Bienaventuranzas, «estrena» iglesia
El Centro Internacional es una iniciativa del Camino Neocatecumental,

TIBERÍADES, martes, 13 enero 2004 (ZENIT.org).- El patriarca latino de Jerusalén, Su Beatitud Michael Sabbah, presidió el domingo pasado en el Monte de las Bienaventuranzas en Tiberíades (Israel) el rito de dedicación de la iglesia del Centro Internacional «Domus Galilaelae», una iniciativa del Camino Neocatecumental orientada a ser «un puente con la tradición judía».

El nuncio apostólico en Israel –el arzobispo Pietro Sambi–, el custodio franciscano de Tierra Santa –padre Giovanni Battistelli–, algunos obispos y superiores de comunidades religiosas en Tierra Santa, profesores de las Universidades bíblicas de Jerusalén y representantes de movimientos eclesiales acudieron a esta celebración junto a los iniciadores del Camino Neocatecumenal, Kiko Argüello, Carmen Hernández y el padre Mario Pezzi.

«Según muchos exegetas, desde este lugar [el Monte de las Bienaventuranzas] partieron los Apóstoles enviados por Jesucristo a todos los confines de la tierra para anunciar el Evangelio», explicó el director del Centro, el padre Rino Rossi, ante los micrófonos de «Radio Vaticana».

Recordando momentos importantes de la celebración, añadió: «El Señor nos ha dado también la gracia de tener muchas reliquias de mártires y de santos de numerosos lugares del mundo, entre ellos San Francisco de Asís, San Antonio, San Ignacio de Loyola, y era como si justamente en este lugar hubiera un eco de evangelización de los Apóstoles en todo el mundo, que ha dado frutos de santidad».

La dedicación de la nueva capilla tuvo lugar en el marco de un importante encuentro internacional de 250 «itinerantes» del Camino Neocatecumental procedentes de 108 países.

Pintado por Kiko Argüello el verano pasado, un gigantesco fresco en el ábside representa, en la tradición de la iconografía oriental, el Juicio Universal.

Al comienzo de los años ’80, la Custodia de Tierra Santa ofreció al Camino Neocatecumenal la posibilidad de construir sobre un terreno situado en el monte de las Bienaventuranzas un centro de formación, de estudios y de retiros, una obra de particular interés para la Iglesia y para Israel.

Desde que en 1994 fue informado del proyecto «Domus Galilaeae», Juan Pablo II se mostró entusiasmado, lo bendijo y lo apoyó, viendo en él un servicio para todos los pueblos y «para toda la Iglesia». El 24 de marzo de 2000, el Papa bendijo el Santuario de la Palabra en el Centro.

En «Domus Galilaeae» los cristianos, sobre todo seminaristas y presbíteros, podrán tener un contacto directo con la tradición viviente de Israel, siguiendo las huellas de San Justino, Orígenes, San Jerónimo y otros muchos Padres de la Iglesia, que volvieron a las fuentes hebraicas para comprender el sentido de la oración, de las fiestas y de las liturgias hebreas que fueron alimento cotidiano de Jesucristo.

«El Centro, sin preverlo, está además suscitando un gran interés de los judíos –reconoce el padre Rossi–. Hay muchísimos judíos que de hecho vienen a visitarnos, porque hay aspectos de la construcción que se refieren a nuestras raíces de cristianos y se sitúan en la tradición hebraica. Este centro quiere por lo tanto ser un puente con toda la tradición hebraica».

Con el tiempo «se están vislumbrando otras posibilidades –revela el director del centro–, porque hay muchas conferencias episcopales que están pidiendo disponibilidad para encuentros, conferencias o reuniones internacionales a nivel teológico y bíblico».

A la sorprendente progresión de las obras se une la comunión que se ha dado y se está dando entre obreros, técnicos y voluntarios de diferentes religiones, culturas y mentalidades que trabajan en su construcción: árabes cristianos, árabes musulmanes, drusos, maronitas y judíos, entre otros.

«Domus Galilaelae» está situada más arriba del actual Santuario de las Bienaventuranzas, hacia la cima de la montaña llamada de las Bienaventuranzas, que se levanta frente al lago de Tiberíades por encima de Tabgha, el lugar de la Primera Multiplicación de los panes, y Cafarnaum. El proyecto surge al lado de la carretera que antiguamente unía Korazím y Cafarnaum, a orillas del lago.

El Camino Neocatecumenal, «al servicio de los obispos diocesanos y de los párrocos como una modalidad para redescubrir el sacramento del Bautismo, y de educación permanente en la fe» está presente en más de 900 diócesis del mundo, con unas 17.000 comunidades en 6.000 parroquias.

El Camino, que surgió hace 35 años en uno de los barrios más pobres de Madrid (España), ha dado también origen a medio centenar de seminarios «Redemptoris Mater», donde se forman unos 1.500 seminaristas, y cientos de familias que comparten la espiritualidad del Camino han dejado sus casas para ser misioneras en los rincones más descristianizados del planeta.

Más información en www.domusgalilaeae.org.

 

 

 

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